Conceptos Disciplinares
Aquí tenemos:
1. Sistema.
Es el concepto central. Un sistema es un conjunto de elementos (personas, conductas, relaciones, normas) que interactúan entre sí de manera interdependiente.
En psicología, un sistema puede ser:
-
Una familia.
-
Un grupo social.
-
Una organización.
-
O incluso el propio individuo (como sistema interno de pensamientos, emociones y conductas).
Ejemplo: En una familia, el comportamiento de un miembro influye en los demás y viceversa.
2. Interdependencia.
Los miembros de un sistema se afectan mutuamente. No se puede entender a uno sin considerar su relación con los otros.
Ejemplo: Si un hijo cambia su conducta, los padres también ajustan la suya.
3. Homeostasis.
Es la tendencia del sistema a mantener su equilibrio interno. Cuando ocurre un cambio (por ejemplo, un conflicto o una pérdida), el sistema busca volver a un estado estable, aunque no siempre sea saludable.
Ejemplo: Una familia puede resistirse al cambio porque el conflicto mantiene cierto “orden” conocido.
4. Retroalimentación (Feedback).
Es la información que circula dentro del sistema y que regula su funcionamiento:
-
Retroalimentación negativa: mantiene la estabilidad (corrige desviaciones).
-
Retroalimentación positiva: impulsa el cambio (amplifica desviaciones).
Ejemplo: Cuando un padre refuerza positivamente un buen comportamiento de su hijo, está dando retroalimentación positiva.
5. Circularidad.
Reemplaza la idea de causa-efecto lineal por una causalidad circular. No se pregunta “¿quién empezó?”, sino cómo se mantiene la interacción.
Ejemplo: “Yo grito porque tú no me escuchas, y tú no me escuchas porque yo grito”.
6. Totalidad.
El sistema es más que la suma de sus partes. La totalidad implica que una persona no puede comprenderse aisladamente de sus relaciones y del sistema del que forma parte.
La idea de totalidad proviene de la Teoría General de los Sistemas (Ludwig von Bertalanffy, 1968), que influenció profundamente la psicología sistémica.
Esta teoría afirma que los sistemas vivos (como una familia o un individuo) poseen propiedades emergentes, es decir, características que solo aparecen cuando las partes interactúan entre sí.
Ejemplo:
-
Si un adolescente presenta ansiedad, el enfoque sistémico no se centra solo en él, sino en cómo las dinámicas familiares, los roles, la comunicación y las reglas del grupo contribuyen a ese síntoma.
-
Así, el “problema” no se ubica solo en el individuo, sino en la interacción total del sistema familiar.
7. Límites.
Son las fronteras que separan a un sistema de otros, o a sus subsistemas (padres, hijos, pareja).
Pueden ser:
-
Flexibles: permiten comunicación saludable.
-
Difusos: generan confusión de roles.
-
Rígidos: dificultan la adaptación y el apoyo mutuo.
La equifinalidad significa que un mismo resultado puede alcanzarse por diferentes caminos o condiciones iniciales. En los sistemas abiertos (como las familias o grupos humanos), no existe una sola causa para un resultado determinado: hay múltiples vías posibles.
En palabras simples: “Distintos comienzos pueden llegar al mismo final.”
Esto rompe la lógica lineal de “una causa → un efecto” y propone que el comportamiento humano y los problemas psicológicos pueden tener múltiples orígenes.
Ejemplo: dos adolescentes pueden desarrollar ansiedad por razones distintas:
-
Uno por sobreprotección familiar.
-
Otro por abandono emocional.
Ambos llegan al mismo síntoma (ansiedad), pero las dinámicas familiares son distintas.
La multifinalidad plantea lo contrario: una misma situación o condición inicial puede generar resultados diferentes, según cómo funcione el sistema y las interacciones que se desarrollen.
“Un mismo inicio puede llevar a finales distintos.”
Esto significa que no todos los individuos o familias responden igual ante una misma experiencia.
El contexto, los significados compartidos y las dinámicas internas determinan la dirección del cambio.
Ejemplo: dos hermanos crecen en el mismo hogar con un padre autoritario:
-
Uno se vuelve rebelde y desafiante.
-
El otro se vuelve obediente y complaciente.
Mismo origen → resultados distintos.
Dentro de todo sistema (como la familia), existen subsistemas, que son conjuntos más pequeños de relaciones con funciones específicas y roles determinados. Cada subsistema cumple una función y se regula mediante límites, comunicación y jerarquía. Tenemos los siguientes tipos:
- Subsistema conyugal: Formado por la pareja (padres como pareja, no como figuras parentales). Su función es mantener la unión, el apoyo emocional y la estabilidad.
- Subsistema parental: Padres en su rol de cuidadores y educadores. Deben establecer normas, límites y contención emocional.
- Subsistema fraternal (hermanos): Espacio donde los hijos aprenden cooperación, rivalidad, negociación y autonomía.
- Subsistema individual: Cada persona como parte del sistema, con su propio mundo interno.
Los roles son las funciones o papeles que cada miembro asume o le asignan dentro del sistema. Pueden ser explícitos (designados conscientemente) o implícitos (asumidos sin darse cuenta).
Ejemplos de roles comunes:
-
El mediador o pacificador.
-
El rebelde o “chivo expiatorio”.
-
El protector.
-
El cuidador o “hijo parentalizado” .
-
El perfeccionista.
-
El ausente o indiferente.
Comentarios
Publicar un comentario